GALERIA 6
Las típicas máscaras salen a las calles en estos días para burlarse de sí mismas y de los demás. Es tiempo de la crítica sana, sobre todo de tipo político y religioso, de ocultarse debajo del disfraz más original para reírse del vecino. Nada es lo bastante esperpéntico, nada está fuera de lugar, siempre que suponga diversión.









