CARNAVALES EN HERENCIA ( y IV )

Y tantas y tantas otras más. !Cuanto hay que agradecer a todos ellos! Repito que es necesario y urgente un homenaje como testimonio de nuestra admiración más entusiasta.

El martes de carnaval, a primeras horas de la tarde, llegamos a la ceremonia más importante de la fiesta: Es el Ofertorio de Animas. El que da nombre y culminación a la fiesta. Comienza con el tradicional "puñao", que consiste en recoger, en la puerta del Ayuntamiento, caramelos y otras chucherías, así como llenar las botas de zurra. Desfile de "jinetas" con sus gremios respectivos, algunas actuaciones artísticas. Desfile popular de carros, tílburis, galeras..., siendo las caballerías que los transportan engalanadas con arreos o aparejos, guarniciones, tan limpios como musicales, luciéndose las obras de arte de los esquiladores en las grupas. Son los precursores de los concursos de carrozas, que, ahora y desde hace ya bastantes años, se celebran, participando incluso muchos pueblos de la comarca.

Todos ellos entregarán sus ofrendas, propias de cada gremio, ante la tribuna, situada en la plaza. Con ellas se efectuará posteriormente una puja o subasta, y con los beneficios, más la recolecta hecha entre los asistentes con la clásica "manta", se destinarán a misas por las Ánimas, cumpliendo así, cada año, con la finalidad originaria del Ofertorio.

El combate que se desarrolla entre el público y las autoridades, desde los vehículos y tribuna, respectivamente, origina una lluvia torrencial de confeti y serpentina, dando fin a la ceremonia.

Al día siguiente, Miércoles de Ceniza, si el tiempo acompaña, es día de campo, es el "entierro de la sardina", o la comilona de cordero asado para los más atrevidos. Es la juventud que sube a la sierra, para contar las mil y una aventuras de los días pasados. Ese día, también, es la puerta de entrada de la Cuaresma. Atrás se queda la máscara, la ficción, los disfraces recogidos en el baúl, para dar paso, posiblemente, a la abstinencia cuaresmal, a la realidad del trabajo, del estudio o las tareas del bogar.

Más, he ahí que en el domingo siguiente, "domingo de piñata", aún pega coletazos el carnaval y aunque debe imperar el recogimiento cuaresmal, todavía quiere verse alguna máscara pertinaz.

Con intención, hemos mezclado tiempos y hechos, intentando mostrarnos a nosotros mismos, herencianos, el gran leudo histórico del que somos poseedores, digno de incorporarlo (aunque sea un poco soñar) a la larga lista de los carnavales de Munich, París, Venecia, Colonia, Rio, Buenos Aires, Montevideo, Sevilla...,con la pretensión de que los nuestros, lejos del desánimo, sigan presentes año tras año, en la gran y maravillosa tarea que supone el enriquecimiento del folklore en su completa acepción de "conjunto de las tradiciones, creencias y costumbres de las clases populares".

Autor: Jesús Sánchez Aguilera

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